Blog al pedo

Esto de tener un blog y no postear equivale a tener un novio y no garchar. Osea, soy una idiota. Pero yo que se... paja, mucha paja ponerme a escribir los únicos dos días q me conecto a la net. Y además, no se me ocurre q escribir, bah, se me ocurre, pero cuando estoy acá lo olvido. Es mi maldita memoria que no me ayuda. Me aburrí, chau.

Transparente




“Son las 7 de la mañana en Capital Federal. Llueve torrencialmente, así que argentinos, no olviden su paraguas.”

Lucio abrió sus ojos marrones.
Cuando se miró al espejo por un momento se vio transparente y se vio mas sufriendo que riendo.

Los que lo conocemos podemos ver eso en el muy seguido. Los que no solo se detienen y dicen: “nunca me lo imagine…el que siempre sonreía”

Después de lavarse la cara abrió la ventana de su departamento.
Cuando miró para abajo, habían pequeñas hormigas que parecían ser seres humanos
Cuando miró para abajo, habían pequeños seres humanos que parecían maquinas. Siempre la misma rutina, siempre corriendo.

“su taxi señor”
“si, ya bajo”
Tomo su portafolio, se miro al espejo y se fue.
Su trabajo era lo mismo de siempre. Reuniones y más reuniones.
Ese día decidió, por alguna razón, salir más temprano y en vez de volver en taxi se fue caminando.
Llegó al puerto.
Se detuvo un rato.
Decidió hacer una llamada a su mamá y le dijo que se iba de viaje por un tiempo, que esperaba volver para las fiestas.
“Te voy a extrañar, llámame”
El le dijo que si, pero los que lo conocemos sabemos bien que era mentira.

Apagó su celular, abrió su portafolio y lo guardo ahí. Había algo mas adentro de ese portafolio. Algunos dicen que era cobardía, yo digo que era dolor.
Lo sacó, lo miró, gritó como nunca en su vida y descargó.

Yo desde la ventanita triste de mi casa creí escucharlo.
Pero era tarde.

Lucio siempre fue transparente, yo lo conocía de chiquita.
Hoy lo vi sonriendo como cuando estábamos en el jardín y jugábamos a casarnos y tener hijos.
Y llore, y sufrí.
Ahora entiendo…yo a Lucio lo deje morir.

Es una carta la que escribo

Es una carta la que escribo, no tiene destinatario. No tiene sentido, mas libera mis pensamientos y sentimientos mas profundos.
Es que no puedo dejar de sentirme miserable, el haber dejado que no fueras una parte de mi vida, pues es que te llevaste un gran pedazo de mi corazón.
No tengo dinero para comprar tu amor, y tampoco tengo dignidad para merecerlo, en su momento no aprecie tu compañía, y ahora mas que nunca te necesito para entender que dejarte ir fue mi peor error. Sin embargo aunque me duela no tenerte no me arrepiento. Pensabas que no me iba a dar cuenta que tu corazón nunca me perteneció? Se que nunca fuiste mío, así como se que nunca lo serás. Mas te extraño, te siento, te necesito. Soy una completa hipócrita desde el momento en el que pronuncio las palabras “te quiero” y “te amo”, porque no tienen sentido. No tienen un sentido al ser pronunciadas.
No quiero llamar tu atención ni quiero tu lastima. Necesito solo que me escuches y se que nunca voy a ser lo suficientemente madura y derecha para enfrentarte, es que el problema es que soy muy débil y tonta. Derramo cada una de mis lagrimas por ti, y no quiero que lo sepas. Lo guardaré conmigo siempre, aunque no te tenga, aunque no te tenga nadie, aunque sea yo quien muera atragantada con la de barbaridades que no me salieron decir en su momento.
Viniste a mi como si hubiese sido un deseo.
Acaso dije que no lo fuiste? Fuiste lo mejor de lo que no me arrepiento. de lo que me sirvió la experiencia... no tenes idea de lo que duele el querer estar con alguien y no ser correspondido, pues de ti dependía mi cariño.. es tan indignante de mi parte, el rebajarme a escribir estas palabras que no tienen motivo ni sentido.. ayy pero si escucharas uno de mis sonetos estoy segura que entenderías el porque los escribo.
Así como estas líneas no tienen receptor, aquellas no tienen interprete, ni tampoco el mas mínimo sentido.
Dejo de repetir mis propias palabras cuando dejo de estar nerviosa, y si ves que me arreglo el pelo cada dos por tres es que el estar tensa en ese momento me esta matando, y el mirarte me provoca verguenza y deseo de estar juntos, de querer abrazarte y jamás dejarte ir, besarte y saber que estoy encontrando el sabor de los futuros.
Acaso no hay una vida para cada persona? Yo decido la mía, quiero que todos se enteren, quiero gritar y expresar mi locura. Estoy totalmente desquiciada, y no, ni las horas, ni los días, ni los años me alcanzaran para reparar estos cables sueltos.
Pasar y mirarte, lo profundo que son tus ojos, el entender que no estas de verdad, lo físico no es relevante, el recordarte será eterno., pero y si vos no queres que te recuerde?
Entonces morimos los dos y cada uno por su parte se va a su cielo y cuida a sus seres queridos y aprende de las vidas y del amor que se tienen otras personas, de lo que nosotros no pudimos, o en tu caso, no quisimos tener, de lo que nos salvamos, y de lo que huimos, de lo que nunca vivimos, de lo que estuve capaz y dispuesta de hacer, y de lo que nunca me voy a olvidar.
Mi fantasía fuiste en el momento mas caliente, me dejaste por un remoto “tal vez”, no quiero escucharte, y no creo que te enteres nunca de esta carta y por lo tanto de lo que quiero tampoco.
Ahora estoy sin voz, era la rama de mi vida, era mi creencia mas preciada, mi luz mas nítida, mi foto mas cercana.
No entenderías nunca, lo que a mi me pasa en este momento, lo que no se supone que se escuche en un desierto.
Pero es que no tiene sentido lo que digo, mis palabras son puras habladurías, son cosas que no comparto, son cosas que no quiero que se sepan. Perdonaras cuando sepas que no fui lo suficientemente valiente para amarte de verdad? Es que el fingir me es mas fácil contigo.
Quiero que esta carta no tenga un destinatario, pero quiero que sepas que aunque no seas lo mejor de mi vida, fuiste lo mejor de mi muerte, porque no hubo ni habrá mejor suerte que terminar como terminamos luego de aquella separada nuestra.
Es inevitable que en el pensamiento juntos estaremos de aquí a la eternidad, verdad? Entenderás mi carta?

Lo que se perdió en esa mesa

Juguemos a que las malas lenguas cuentan cosas.
Las malas lenguas saben. Tienen ese don de ver en un cruce de miradas que algo sucede. Las malas lenguas no perdonan ciertos encuentros.
En esta historia no hay principio, ni medio trágico; hay por contarlo sin rodeos un hombre y una mujer.
Él no aspiraba a más vértigo, ciertamente ya había experimentado con unos cuantos cuyos resultados finales no le sabían nada buenos.
Ella por su parte había experimentado de la vida situaciones similares, una que otra aventura en sus haberes solían dejarla en mejores condiciones que sus amigas inexpertas.
Pero la historia no ha de resumirse en experiencias ya que lo que acontecerá será justamente por ausencia de ella.
Heme aquí viéndolos, sentados en la mesa de este bar, mirándose a los ojos.
Él se pregunta, en este mismo instante, cómo pudo acostarse con ella y arruinarlo todo. Ella, que acaba de encender un cigarrillo esperando tranquilizarse, esta pensando en que aún le parecen hermosos sus labios.
Antes de que aquel reloj de la pared tenga sus agujas a diez minutos de distancia, terminarán esta charla “de amigos” y se verán como dos desconocidos, claro que no lo saben.
Él no puede perder la costumbre de mirarle la boca al encender el cigarrillo, ella no puede perder la de dar una pitada y mirar el humo elevarse. Muchas veces ha pensado en elevarse, y evaporarse.
Ninguno habla, nadie da el primer paso. ¿Qué sentido tendría hablar después de todo lo sucedido?
Parecen tan culpables ahora, hace siete horas él tiraba su pelo mientras le lamía el cuello y hacía de dos cuerpos solo uno; hace siete horas y doce minutos ella sostenía su mirada para no separarse del cuerpo al ver su boca aproximarse. Hace meses atrás, ahora que lo pienso, ninguno de los dos hubiera imaginado ver al otro como lo está viendo ahora.

- listo, ya está, no veo por qué tenemos que tener caras de que algo trágico haya ocurrido- abrió él.
- no tengo cara trágica, simplemente no sé como mirarte; vos sos “don experiencia” deberías explicarme como continuamos- ironizó ella. -los dos tuvimos que ver en esto-
-¿estas hablando de tu orgasmo o del mío? Fue chiste- aclaró
-de los dos supongo. Creo que tenemos que tomarlo como algo corporal, después de todo no dejamos de ser de carne y hueso
-si que estas metafórico hoy-
contestó ella dando una pitada sonriente que alivió la tensión entre los dos.
-me refiero a que sabíamos que esto pasaría, sabíamos o al menos yo sé que aquello que se desea tarde o temprano se encuentra

Ahora están tratando de analizar la situación, tratan de buscar en sus mentes algo que los haga sentir más limpios. Acá es cuando ocurre la parte que más me aburre, él se basará en las teorías de la evolución de la especie y ella tratará de echarle la culpa a sus padres separados o la mujer que tomó el taxi justo cuando ella lo iba hacer y cambio su destino para siempre.
Ninguno de los dos encontrará la respuesta hoy. Ni siquiera mañana.
La respuesta es simple: decidieron que así fuera, eligieron sentir.
No hay culpables, no hay heridos. Ninguno de los dos abrirá la boca. Ambos fingirán, se encontrarán en otros puntos de su vida y al mirarse a los ojos haber hecho el amor será simplemente un acto mas en su relación, casi tan normal como el café que ambos toman. Fingirán en vano, claro está.

-bueno, puedo decirte que te amo
-estas loco-
exclamó ella porque no le cree.
-sí, estoy loco y no es de amor por vos, y perfectamente sé que no estas loca de amor por mí. Así que abandonemos el juego y seamos realistas, pasó porque tenía que pasar. Me gustaste siempre
-vos también-
-¿entonces? Listo, tomemos esto como un conocimiento mas de nosotros mismos
-ahora podremos tachar un nombre mas en la lista
-bueno, tampoco para decirlo así. Creo que perfectamente podemos asumir que somos grandes y que no hay necesidad de herir a los terceros.
-ok, ok, ¿podemos hablar de otra cosa?-
dijo ella.

Ella cree que hablar de otra cosa la ayudará a sentirse menos miserable. Que ilusa.
Ella cree que puede volver a ver al hombre que tiene enfrente como su amigo nuevamente. Es mentira que ella no muere de amor por él. Es mentira que él no muere de amor por ella. Lo cierto es que ninguno de los dos tiene el coraje para hacer de este, un momento adecuado.

-¿no te sentís extraño?
-¿extraño?
-si, como si no fueras vos y yo, yo
-no sé, siempre analizas las cosas demasiado, si las analizas no las vivís por eso yo no analizo tanto
-no estoy analizando, trato de verte como mi amigo y por eso te lo pregunto. Me gusta lo que pasó, me gusta como me sentí, me gustó estar con vos, pero no me gusta sentirte lejos, de este modo


Él encendió su cigarrillo para no tener que responder.

-no deberían suceder estas cosas, me refiero a que debería ser algo natural. No sé porque la cabeza juega estas pasadas.
-listo, no te preocupes mas, hagamos de cuenta que nada sucedió


El silencio que se estruja en el pecho de ella no dice lo mismo, y cuando el mismo termina de escuchar sus propias palabras siente el mismo silencio en su interior.
No, definitivamente ninguno de los dos puede hacer de cuenta que nada ha ocurrido, ya es tarde. Él la había invitado a su casa como otras tantas veces y lo que se programó como una tarde de televisión, música y cigarrillos terminó siendo la blanca desnudez de sus cuerpos en el sillón.
La mejor parte de la historia fue cuando ella estaba mirando los estantes, él le dijo:
–este es el que más me gustó- le contó como ese libro había llegado a sus manos, hizo un resumen y se lo ofreció prestado. Ella había escuchado la mitad de todo el relato, se había detenido en sus pestañas, en su cuello. Ella se había preguntado si serían ciertas todas las historias de amor que le había confesado.
Se miraron a los ojos, con esas miradas que presienten cambios, él levanto la mano hasta llegar a su cuello.
Se les aceleró el corazón a los dos. Él dudó a unos milímetros de su boca y ella, que ya había recorrido unos centímetros dudó al verlo quieto.
No pude distinguir cual de los dos dio el siguiente paso, pero parados allí sus lenguas bailaron su primera danza interminable.
Apresó su cintura estrechándola en su pecho. Ella se sentía tan bien. Protegida como en ningún otro sitio del mundo. Estaba emborrachada de su perfume, de su saliva, de su calor; y se dejó tambalear hasta caer en el sillón.
Ella tomó su cuello y la miró desesperada. Tocó sus pechos y con una mano acarició el final de su espalda.
Abrió las piernas para sentirlo mas cerca y él, que no dejaba de mirarla, se deshizo de deseo mordiéndola.
Creo que no duró mucho todo el proceso, mas bien diría que no tuvo nada de anormal. Desnudos se movían como olas, de lagos tranquilos a mares en furia. Y cuando extenuados se dieron por vencidos el uno en el otro, sucumbieron de tanto amarse.
En cuanto sus ojos se encontraron de nuevo, rememoraron lo sentido por Adán y Eva. Él con menos culpa subió sus pantalones y ella corrió a buscar un cigarrillo para fumarlo a su lado.
-me tengo que ir- le dijo. Eso no me lo esperaba. Nunca es ella la que se va, no al menos de esa manera.
Él intentó besarla pero ella tocó sus labios y le susurró al oído “no son míos”
Cierto, sus labios no eran de ella, pero los de ella no serían de él tampoco.
Los dos jugaron el juego que desearon jugar. Podríamos jugar a que nada de lo que he contado realmente existió pero ya no queda tiempo, el reloj de la pared casi tiene sus agujas a diez minutos de distancia.
Se están mirando. Si él le dijera que no podrá olvidar lo sucedido porque se sintió conmovido de verdad, ella tomaría sus manos y le diría que quiere cuidarlo. Se decretarían mutuamente con sus palabras unos cuantos años de felicidad. Pero no, él no dará ese paso, no querrá perder “todo” por ella.
Ahí sucedió, este silencio es el que terminará por cortar los lazos que los unían.
Ya no se verán como siempre. Los dos sienten ganas de escapar para no sentir esta frialdad en el pecho.
Las sillas han quedado vacías y el recuerdo de lo que pudieron ser quedó en sus tasas malheridas.
Juguemos a que nada de lo que he contado realmente existió y a que a veces elegimos bien, o al menos así creemos.
Juguemos a que las malas lenguas cuentan cosas, y que a nadie le importe lo ocurrido en esa mesa.

By Tuky - Mundo Acme

Inicio

Comenzar nunca es fácil, y por más que nos lo digan siempre nos va a costar.
Gracias a dios que siempre hay alguien que nos ayuda con un empujón y esos que siempre te dicen los contra de las cosas para que estés seguro de lo que estas haciendo.
Nunca nadie dijo que la vida iba a ser fácil, pero las películas siempre intentaron demostrar lo contrario.
Aun así una vez que se empieza la rueda de la vida nos arrastra y no paramos más.

Bienvenidos a este mix de pensamientos que van a transcurrir entre la felicidad y la tristeza, entre lo dotado de hermosura y lo caricaturesco… entre cosas que salieron de mi lucidez y cosas que pensaron otros, pero me hacen sentir cómplice.

Delirio de rosa extravagante
Brillo de pupila en los ojos.

Fin